De un “Medio Ambiente” a un Ambiente Completo

El medio ambiente siempre ha sido catalogado como el “entorno natural” que está en nuestro alrededor; de forma muy básica y aun un en las aulas de clase, se sigue asociando el concepto y dando a pensar que solo es “lo verde” que hay en nuestro entorno.

Algunas fuentes de información vienen manejando el concepto de forma más amplia, dándose a entender por medio ambiente como un sistema formado por elementos naturales y artificiales que están interrelacionados y que son modificados por la acción humana, (ElBlogVerde.com), desde esta perspectiva en donde el “medio ambiente”, es tratado como el entorno que condiciona la forma de vida de la sociedad y que incluye valores naturales, sociales y culturales que existen en un lugar y momento determinado. Este se transforma en un concepto que abarca muchos aspectos y en donde es necesario aclarar muchos de ellos; ya que va ligado inequívocamente a la resolución de los problemas ambientales dado que la degradación del medio ambiente pone en peligro el propio desarrollo de la humanidad y así miso, comprender la complejidad del concepto es urgente y necesario en cualquier contexto educativo.

Primero es necesario pensar no en un “medio ambiente”, sino en un ambiente completo; donde no restemos la mitad al ambiente, sino por el contrario visualizarlo como un todo, que actúa como el sustento de la vida en nuestro planeta, puesto que nos provee los elementos esenciales para nuestra propia existencia, como es el agua que bebemos y el aire que respiramos, pero también nos provee de la energía y materias primas necesarias para la producción de bienes y servicios que se traduce en un incremento de nuestro propio bienestar material. Entendiéndose que el ambiente va más allá de los conceptos bióticos y abióticos, que sustentan la vida.

Así mismo, el ambiente también actúa como receptor de los residuos que generamos teniendo una capacidad de asimilación limitada. Si ésta se sobrepasa, se degradará y no podrá continuar abasteciéndonos de todos esos elementos tan necesarios para nuestra propia existencia. Por ello, parece lógico pensar que el interés de todos, tanto de los que estamos aquí como de las generaciones futuras, seria en llegar a un acuerdo para conservarlo de la mejor manera posible, de tal forma, que pueda continuar cumpliendo con sus funciones, mensaje que debe ser muy claro, y que al involucrar el concepto debe reafirmarse, ya que de forma obvia si lo continuamos fragmentando; sobre todo en las aulas de clases, donde los estudiantes asimilan cada cosa que les enseñamos, le estaríamos haciendo un mayor daño al ambiente, iría más allá de las acciones antrópicas (del hombre) que desde hace muchos años ya vienen generándose con graves consecuencias en todo el planeta; y lo estaríamos volviendo una problemática más aguda al no darle la importancia de la gran magnitud e impacto que el ambiente tiene para la vida.

Desde la aparición –hace más de dos décadas- del Informe Nuestro Futuro Común de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Comisión Brutland) (WCED, 1987), donde a pesar de la vaguedad y ambigüedad con que se definía en el mismo el concepto de “desarrollo sostenible”, el cual nos sirve para hacer un paralelo al concepto que se está trabajando sobre el ambiente, y así mismo nos sirve de ejemplo en la construcción de una visión global con respecto al futuro de nuestro planeta (Mebratu, 1998). En efecto, desde su publicación, no sólo se han celebrado más reuniones, cumbres y acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente, sino que además se han puesto en marcha miles de iniciativas de desarrollo sostenible a escala local, nacional e internacional, algunas de las cuales han tenido gran notoriedad como la Cumbre para la Tierra de Río en 1992 y el Protocolo de Kyoto de 1997 para la lucha contra el cambio climático.

Por tanto, es obvio que hoy en día estos conceptos deben tratarse con mucha relevancia ya que se han vuelto parte inherente en el diseño y desarrollo de los procesos académicos, para así, generar un mayor interés del público en general. Sin embargo, esta generalización de estos conceptos también ha traído consigo una mayor confusión dada la gran variedad de definiciones e interpretaciones utilizadas en los diferentes ámbitos de la sociedad.

Por ello, lo que se quiere generar en primer lugar, es una revisión del concepto de ambiente, en donde se le trate con la debida importancia, sin fragmentarlo y sin dejar de lado muchos otros aspectos que el concepto como tal relaciona; como es el caso del desarrollo sostenible, la sustentabilidad, la biodiversidad y muchos otros de los cuales infinitamente podríamos relacionar, sobre todo cuando se analizan problemas ambientales con efectos a largo plazo como es el cambio climático, o para nuestro caso, la poca preocupación de las graves problemáticas ambientales que en la actualidad vivimos .

Es por eso importante que desde el rol de asesor PROA se plantee una comunicación constante, con diferentes estrategias didácticas para el manejo de temáticas ambientales; que involucren el recurso agua, la biodiversidad, el manejo de residuos sólidos y la temática de cambio climático; donde los docentes de las diferentes instituciones educativas, sin importar su asignatura, enfoque o metodología, logren integrar el concepto de ambiente a su práctica pedagógica yendo de un “medio ambiente” a un “ambiente completo”.

Share This:

Deja un comentario